{"id":286,"date":"2026-07-20T03:13:34","date_gmt":"2026-07-20T03:13:34","guid":{"rendered":"https:\/\/construirfuturo.tucumandevelopers.com\/index.php\/2026\/07\/20\/resena-de-frankenstein-de-mary-shelley\/"},"modified":"2026-07-20T03:13:34","modified_gmt":"2026-07-20T03:13:34","slug":"resena-de-frankenstein-de-mary-shelley","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/construirfuturo.tucumandevelopers.com\/index.php\/2026\/07\/20\/resena-de-frankenstein-de-mary-shelley\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a de Frankenstein de Mary Shelley"},"content":{"rendered":" \n                                        <p class=\"wp-block-paragraph\"><div class=\"extracted-content\"><div id=\"readability-page-1\" class=\"page\"><div>  <strong>Shelley o c\u00f3mo sobrevive un cl\u00e1sico al paso del tiempo<\/strong> Hay cl\u00e1sicos cuya lectura confirma todo lo que se ha escrito sobre ellos y otros cuya importancia resulta m\u00e1s f\u00e1cil de reconocer que su capacidad para conmover al lector contempor\u00e1neo. <em>Frankenstein o el moderno Prometeo<\/em>, publicado por Mary Shelley en 1818, pertenece para m\u00ed a este segundo grupo. Escrita cuando su autora era todav\u00eda muy joven, la novela ha desbordado por completo sus propias p\u00e1ginas hasta convertirse en uno de los grandes mitos de la cultura occidental. La criatura, el cient\u00edfico, el laboratorio y el rel\u00e1mpago forman parte de un imaginario colectivo que, parad\u00f3jicamente, casi nunca coincide del todo con el libro. He llegado a <em>Frankenstein<\/em> consciente de su enorme relevancia literaria y cultural, pero la lectura me ha dejado una sensaci\u00f3n m\u00e1s tibia de lo que esperaba. Despu\u00e9s de revisar distintas traducciones y versiones, eleg\u00ed la edici\u00f3n de Valdemar, con traducci\u00f3n de Francisco Torres Oliver y estudio preliminar de Antonio Jos\u00e9 Navarro, una elecci\u00f3n que s\u00ed ha estado a la altura de la obra. Mary Shelley escribi\u00f3 una novela estrechamente vinculada a los debates cient\u00edficos de su tiempo. V\u00edctor Frankenstein se forma en la filosof\u00eda natural y se obsesiona con descubrir el principio vital, aquello que permite animar la materia inerte. Su tragedia no nace simplemente del deseo de conocer, sino de una ambici\u00f3n incapaz de aceptar l\u00edmites y, sobre todo, de asumir responsabilidades. Frankenstein consigue crear vida, pero huye horrorizado ante su creaci\u00f3n. Su advertencia resume ese conflicto, \u201cAprenda de m\u00ed lo peligrosa que es la adquisici\u00f3n del saber; y cu\u00e1nto m\u00e1s feliz se vive quien cree que su pueblo natal es el mundo que aquel que aspira a ser m\u00e1s grande de lo que su naturaleza puede permitir\u201d. M\u00e1s que una condena de la ciencia, la novela cuestiona un conocimiento desligado de cualquier obligaci\u00f3n moral hacia sus consecuencias. La historia se construye mediante voces sucesivas. El navegante Robert Walton escribe a su hermana las cartas que enmarcan el relato despu\u00e9s de rescatar a Frankenstein en el \u00c1rtico. Es Walton, por tanto, quien pone por escrito la historia que V\u00edctor le cuenta y dentro de la cual aparece, a su vez, la voz de la criatura. Esta estructura importa porque Frankenstein domina inicialmente el relato y presenta desde el principio a su creaci\u00f3n como un monstruo. Solo cuando habla el monstruo puede el lector conocer su aprendizaje, su soledad y las razones de su violencia. Tambi\u00e9n permite corregir uno de los equ\u00edvocos m\u00e1s extendidos de la cultura popular: Frankenstein no es el monstruo, sino el cient\u00edfico; la criatura no tiene nombre en la novela. V\u00edctor le concede la vida, pero no una identidad ni un lugar en el mundo. Desde su nacimiento, el monstruo es rechazado por su aspecto y abandonado a una existencia que tendr\u00e1 que aprender por s\u00ed solo. La criatura no nace malvada. Observa a los seres humanos, aprende su lengua, descubre sus afectos y desea ser aceptada, pero encuentra \u00fanicamente miedo, desprecio y violencia. Ella misma formula el origen de su odio, \u201cSoy malvado porque soy desgraciado. \u00bfNo me odia y me reh\u00faye la humanidad?\u201d. Su petici\u00f3n inicial no es dominar a los hombres, sino recibir de ellos alguna muestra de afecto, incluso llega a reconocer que solo busca aceptaci\u00f3n, \u201cque intercambie sus amabilidades conmigo, y en vez de da\u00f1o derramar\u00e9 sobre \u00e9l todos los beneficios con l\u00e1grimas de agradecimiento por su aceptaci\u00f3n\u201d. Cuando comprende que esa aceptaci\u00f3n no llegar\u00e1, transforma el deseo de pertenecer en voluntad de venganza, \u201csi no puedo inspirar afecto, inspirar\u00e9 terror\u201d. Esta es la idea m\u00e1s poderosa de la novela: la monstruosidad no reside \u00fanicamente en el cuerpo de la criatura ni precede necesariamente al rechazo, sino que puede ser producida por \u00e9l. Sus cr\u00edmenes son terribles y no quedan justificados por su sufrimiento, pero tampoco pueden separarse del abandono de su creador y del trato recibido. En definitiva, Frankenstein persigue como enemigo a un ser cuya violencia est\u00e1 ligada a su propia irresponsabilidad. Pese a la fuerza de este planteamiento, la novela no me ha impresionado tanto como su fama hac\u00eda esperar. Comprendo su influencia sobre la literatura de terror y de ciencia ficci\u00f3n, as\u00ed como su capacidad para plantear cuestiones todav\u00eda vigentes sobre el conocimiento, la responsabilidad y la exclusi\u00f3n. Sin embargo, su desarrollo me ha resultado menos intenso y m\u00e1s limitado de lo que hab\u00eda imaginado. Como ejemplo, me ha llamado la atenci\u00f3n la voz de la criatura. Su aprendizaje ling\u00fc\u00edstico est\u00e1 explicado en la novela, pero habla con un vocabulario extraordinariamente rico, una sintaxis compleja y una elocuencia filos\u00f3fica dif\u00edcil de conciliar con su experiencia. Entiendo que Shelley necesitaba dotarla de inteligencia y de una voz capaz de defender su humanidad, pero habr\u00eda agradecido un lenguaje m\u00e1s \u00e1spero, m\u00e1s r\u00fastico y menos refinado; una voz que conservara algo de su condici\u00f3n salvaje, de su aprendizaje incompleto y de su desconcierto ante el mundo. Por lo tanto, <em>Frankenstein<\/em> me parece, por tanto, una obra m\u00e1s admirable por lo que representa y por las preguntas que ha legado que por la experiencia concreta de su lectura. No discutir\u00e9 su importancia y no cuestiono que algunas de sus ideas conservan una enorme potencia moral, pero he cerrado el libro con la sensaci\u00f3n de que el mito construido a su alrededor es m\u00e1s grande que la novela que le dio origen. \u00a1Nos vemos en la pr\u00f3xima rese\u00f1a! <\/div><\/div><\/div><\/p>\n                                        \n                                        \n                                        <p class=\"wp-block-paragraph\">Fuente: <a href=\"https:\/\/leeresvivirdosveces.com\/2026\/07\/18\/resena-de-frankenstein-de-mary-shelley\/\">Enlace original<\/a><\/p>\n                                        ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Shelley o c\u00f3mo sobrevive un cl\u00e1sico al paso del tiempo Hay cl\u00e1sicos cuya lectura confirma todo lo que se ha escrito sobre ellos y otros cuya importancia resulta m\u00e1s f\u00e1cil de reconocer que su capacidad para conmover al lector contempor\u00e1neo. 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